What does your phone have to do with food freedom?

Updated: Apr 24


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I appreciate the benefits of technology, but can't help to question its unstoppable and imminent expansion to every aspect of our lives.

Earlier this month, I attended a meeting where we talked about a not so distant future, in which choosing our child's gender, height and intellectual capabilities will be the norm. This week I read an article on the use of artificial intelligence to "hyper-personalize" our food.

We spend up to five hours a day on our mobile devices and more than half of them are destined to social media. The time spent on apps has increased almost 70 per cent year-over-year.

We're online but not connected. The more on line we are, the less regular visits we pay to ourselves, would say the Persian poet Rumi. This disconnect and the fact that technology has become our "world", hinder our capacity to make peace with food and our bodies.

Healing our relationship with food and our body requires coming back to the body and learn to interpret its signals. This process is harder when the number of steps we take, what we eat and drink, etc, depends on what an app tells us; what the external world dictates

We want to look like those "women on Instagram", stop eating when the app says we've eaten enough calories, and walk 10 more steps or 20 less based on the fitness band around our wrist. Technology is filtering what we experience as reality and preventing us from experiencing "the call of a more primal truth."

Here are three things we can do to reconnect:

1. Go for a walk without your phone.

We've figured out how to bike and cross streets while looking at our phones. For me, that's natural selection and adaption in action! I propose we get into the habit of going for walks and leave our phone behind. It will feel weird at first, because we're habituated to multi-tasking and taking photos or videos of every single thing we experience. Take this phone-less time to be with yourself.

2. Checking your phone shouldn't be the first thing you do in the morning.

Even better, don't sleep with your phone close to you. Not only will it be safer, but you'll also decrease the dependency and start will start to "feel" yourself. Make it a ritual. Make it a "sacred" moment just for you. Think of using your phone before you get out of bed, as smoking a cigarette as soon as you open your eyes.

3. Take photos...with your senses.

It may sound cheesy, but it's a powerful thing because it's simple, neutral and free (it also has the power to change the shape of your brain, but more on that later). Stop and smell the roses, the saying goes. Lat week I was walking behind a guy who did that and then wished me a great day. It seemed like he was enjoying that walk. Simple but real. He didn't take photos to share on Instagram, nor took a selfie to upload on Facebook. He literally stopped and experienced it.

If I could create a puzzle out of food freedom, I would make awareness and mindfulness a big piece of it. Very often, we go to the food because we don't want to feel something. We resist, so we eat. We must reconnect and be with those unpleasant emotions and feelings we've been trained to push away. Technology not always helps. Leave your phone behind and pay a visit to yourself.

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

¿Qué tiene que ver tu teléfono con perder el control alrededor de la comida?

Aprecio los beneficios de la tecnología, pero no puedo evitar cuestionar su imparable e inminente expansión a todos los campos de nuestra vida.

A principios de este mes, asistí a una reunión en la que hablamos sobre un futuro no muy lejano, en el que la norma será poder elegir el sexo, altura y capacidades intelectuales de nuestros hijos. Además, esta semana leí un artículo sobre el uso de la inteligencia artificial para "hiper-personalizar" nuestra comida. Todo esto, gracias a la tecnología.

Además, pasamos hasta cinco horas al día en nuestros dispositivos móviles y más de la mitad de este tiempo lo dedicamos a redes sociales. El tiempo dedicado a las aplicaciones ha aumentado casi un 70 por ciento, año tras año.

Yo digo que estamos “en línea” pero no estamos conectados. Cuanto más dependientes de nuestros dispositivos, menos “visitas” nos hacemos a nosotros mismos, diría el poeta persa Rumi. Esta desconexión y el hecho de que la tecnología se ha convertido en la esfera en la que nos movemos, obstaculizan nuestra capacidad de hacer las paces con lo que comemos y nuestro cuerpo.

Sanar la relación con la comida requiere volver al cuerpo y aprender a oír las señales que él nos envía. Esta reconexión se dificulta cuando la cantidad de pasos que damos, lo que comemos y bebemos, etc, depende de lo que nos indica la tecnología, el mundo externo.


Queremos parecernos a esas "mujeres en Instagram", paramos de comer cuando la aplicación dice que alcanzamos nuestra cuota de calorías, y caminamos 10 pasos más o 20 pasos menos dependiendo de lo que nos diga la banda que tenemos en la muñeca. La tecnología filtra lo que experimentamos como realidad e impide que experimentemos nuestra naturaleza primitiva.

Hay tres cosas simples que podemos hacer para empezar a “visitarnos” de nuevo:

1. Sal a caminar sin tu teléfono.

Hemos aprendido a montar en bicicleta y cruzar las calles mientras miramos nuestros teléfonos. Para mí, eso es ¡selección natural y adaptación en acción! Propongo que tomemos el hábito de salir a caminar y dejar nuestro teléfono en la casa. Se sentirá raro al principio, porque estamos acostumbrados a realizar múltiples tareas y tomar fotos o videos de cada cosa que experimentamos. Tómate ese tiempo sin teléfono para estar contigo misma.

2. Que revisar tu teléfono no sea lo primero que hagas en la mañana.

Aún mejor, no duermas con tu teléfono cerca de ti. No solo será más seguro, sino que también disminuirá la dependencia. Convierte esto en un ritual. Haz que sea un momento "sagrado" solo para ti. Piensa que usar tu teléfono antes de salir de la cama es como fumar un cigarrillo tan pronto como abres los ojos. Yaics!

3. Toma fotos ... con tus sentidos.

Puede sonar cursi, pero es una cosa poderosa porque es simple, neutral y gratuita (también tiene el poder de cambiar la forma de tu cerebro, pero sobre esto podré hablar en futuros posts). Detente y huele las rosas, dice el refrán. La semana pasada estaba caminando detrás de un hombre que hizo eso y luego me deseó un gran día. Parecía que estaba disfrutando de ese paseo. Simple pero real. No tomó fotos para compartir en Instagram, ni se tomó una selfie para subir en Facebook. Él literalmente se detuvo y lo experimentó.

Si pudiera crear el rompecabezas de sanar la relación con la comida, la consciencia y la atención plena serían fichas prioritarias. Muy a menudo, vamos a la comida porque no queremos sentir algo. Nos resistimos, por eso comemos. Debemos reconectarnos y estar con esas emociones y sentimientos desagradables que hemos sido entrenados para alejarnos. La tecnología no siempre ayuda. Deja tu teléfono y “visítate”.

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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