The power of acting as if


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"Your beliefs become your thoughts. Your thoughts become your words. Your words become your actions. Your actions become your habits. Your habits become your values. Your values become your destiny", said Mahatma Ghandi, the Indian activist.

When we fight food and our body, we are addicted to a certain type of thoughts and stories that tell us that we're not valuable, that we'll end up alone, we're lazy or that our bodies are defective. Those thoughts become who we are and determine the inclination of our behavior, how we relate to others, and the energy we transmit.

Acting as if we weren't at war with our plate and our body is a way to start transforming our behavior and moving towards food sanity. Could you try pretending you have a good relationship with food and that your body is not the enemy?

Observe those who you consider have a "normal" relationship with food and their body. How do they eat? What do they eat? Do they restrict? What do they do before, during and after eating? How do they dress? How do they talk about their body and what they eat? Could you gradually start acting as if you were a normal eater and didn't hate your body?

My own observations have taught me that "normal" people don't judge their food or their body. They don't care that much, actually. There is no shame around the amount of food they eat and the motivation behind saying no to the third slice of pizza isn't weight-gain, but pure self-awareness of their fullness or how they don't want to feel after the meal.

Acting as if and the brain

How many times a day do you tell yourself that your thighs are huge? How many times have you resented yourself because you can’t stop binge eating in front of the TV? How often do you think that you’re lazy and have no willpower to eat healthy and that you’ll end up sick? My guess is everyday for the past 10 years!

The incessant repetition of these thought and patterns creates strong neural connections in the brain. Those connections then manifest in your behavior and attitudes, and create stress and negative emotional states in the body. This is literally the perfect illustration of the mind-body connection.


Because our thinking is habitual, we’re perpetuating this tension. Whatever we think and reflect upon frequently determines the inclination of our minds. "When neurons fire together, they wire together", said psychologist Donald Hebb. Whatever we’re regularly thinking of becomes our inclination.

When we act as if we didn’t hate our body, for example, we start breaking the neural connections that our rumination has built and strengthened over time. The neural connections weaken and sometimes disappear, and we gradually feel more at ease in our body and around food.

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Our behavior, our identity

Ghandi also touched upon identity. When we're in a place of fighting food and our bodies, our identity is dictated by these thoughts and emotions. We are our thoughts and emotions. We become our stories about food and our body. It feels as if we don't exist outside the food obsession or unwanted habit around food. We become our thoughts. Our thoughts become our reality.

When we feel more at ease around food, we start uncovering or recovering who we really are. Our real identity. We become ourselves outside the battle with food and body. We don't have to be there today. We can start acting as if we were.

When this happens, our attention is directed towards other interests, people around us, other passions, hobbies, activities, professional inclinations, etc. When we connect to these other things that were hidden or quieted by the food fight, we inevitable gravitate towards them and our fixation with food and body become a secondary preoccupation. It becomes background noise. Nothing to worry much about.

That's how we measure if we're making progress. When we're able to be with the people we love and our mind is not in the buffet table; when we're able to enjoy an activity and aren't thinking how is that going to make me heavier or lighter. It's when we start recovering or uncovering our real identity that the fixation on food/body is less intense. Less loud. Less controlling.

Who are you outside of your fight with food and body? How has this struggle determined or defined who you are? who you like? what you value? What would acting as if look for you?

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

El lado poderoso de "actuar como si"

"Tus creencias se convierten en tus pensamientos. Tus pensamientos se convierten en tus palabras. Tus palabras se convierten en tus acciones. Tus acciones se convierten en tus hábitos. Tus hábitos se convierten en tus valores. Tus valores se convierten en tu destino", dijo Mahatma Ghandi, el activista indio.

Cuando peleamos con la comida y nuestro cuerpo, somos adictas a cierto tipo de pensamientos e historias que nos dicen que no somos valiosas, que terminaremos solas o enfermas, que somos perezosas y que nuestros cuerpos son defectuosos. Estos pensamientos alimentan quiénes somos y determinan la inclinación de nuestro comportamiento, cómo nos relacionamos con los demás, y la energía que transmitimos.

Actuar como si no estuviéramos en guerra con la comida y nuestro cuerpo es una manera de comenzar a transformar nuestro comportamiento y lentamente empezar a sanar la relación con la comida. Me refiero a pretender que tenemos una buena relación con lo que comemos y que nuestro cuerpo no es nuestro enemigo.

Observa a aquellos que consideras que tienen una relación "normal" con la comida y su cuerpo. ¿Cómo comen? ¿Qué comen? ¿Se restringen? ¿Qué hacen antes, durante y después de comer? ¿Cómo se visten? ¿Cómo hablan de su cuerpo y de lo que comen? ¿Podrías comenzar a actuar gradualmente como si fueras un comedor normal y no odiaras tu cuerpo?

Mis propias observaciones me han enseñado que las personas "normales" no juzgan su comida o su cuerpo. A ellos no les importa mucho, en realidad. No es que coman perfectamente. Es simplemente que su atención no está exclusivamente enfocada en el peso y la comida. Además, no hay vergüenza en cuanto a la cantidad de comida en su plato y la motivación detrás de decir no a la tercera tajada de pizza no es el miedo a aumentar de peso, sino la consciencia de que están llenos o de que no quieren sentirse somnolientos luego de la comida.

En el cerebro pasa todo

¿Cuántas veces al día te dices a ti misma que tus muslos son enormes? ¿Cuántas veces te has resentido porque no puedes dejar de comer compulsivamente frente al televisor? ¿Con qué frecuencia crees que no tienes fuerza de voluntad para comer más y que terminarás enferma? ¡Me atrevo a decir que esto ha pasado por tu cabeza todos los días durante los últimos 10 años!

La repetición incesante de estos pensamientos y patrones crea fuertes conexiones neuronales en tu cerebro. Esas conexiones se manifiestan en tu comportamiento y actitudes, y crean estrés y estados emocionales negativos en tu cuerpo. Esta es la ilustración perfecta de la conexión mente-cuerpo.

Como nuestro pensamiento es habitual, perpetuamos esta tensión. Todo lo que pensamos con frecuencia determina la inclinación de nuestras mentes. "Cuando las neuronas se activan juntas, se conectan", dijo el psicólogo Donald Hebb. Lo que sea que estemos pensando regularmente se convierte en nuestra inclinación.

Cuando actuamos como si no odiáramos nuestro cuerpo, por ejemplo, comenzamos a romper las conexiones neuronales que nuestro pensamiento repetitivo ha construido y fortalecido con el tiempo. Las conexiones neuronales se debilitan y algunas veces desaparecen, y gradualmente nos sentimos más cómodas en nuestro cuerpo y alrededor de la comida.

Nuestro comportamiento, nuestra identidad.

La cita de Ghandi también da luces sobre la identidad. Cuando peleamos con la comida y nuestro cuerpo, nuestra identidad está dictada por estos pensamientos y emociones. Nos convertimos en nuestras historias sobre la comida y nuestro cuerpo, porque nuestros pensamientos se convierten en nuestra realidad.

Cuando nuestra mente ya no esta enfocada exclusivamente en la poca voluntad que tenemos o lo horrible que es nuestro cuerpo, tenemos más espacio mental para descubrir o recuperar quiénes somos realmente. Afuera de la burbuja de la pelea con la comida y el cuerpo, encontramos nuestra identidad.

Cuando esto sucede, nuestra atención se dirige hacia otros intereses, a las personas que nos rodean, a otras pasiones, pasatiempos, actividades, inclinaciones profesionales, etc. Cuando nos conectamos con estas otras cosas que estaban ocultas o silenciadas por nuestra obsesión por la comida, la fijación se convierte en una preocupación secundaria. Se convierte en ruido de fondo.

Así es como sabemos que vamos por buen camino. Cuando podemos estar con las personas que amamos y nuestra mente no está en la nevera; cuando somos capaces de disfrutar de una cena y no estamos pensando si nos engordará o no. Es cuando comenzamos a recuperar o descubrir nuestra identidad real que la fijación en la comida y el cuerpo es menos intensa.

¿Quién eres fuera de tu pelea con la comida y el cuerpo? Esa pelea, ¿cómo ha definido quién eres? ¿Podrías empezar a actuar como si no estuvieras en guerra con lo que comes y como te ves?

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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