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From "will this make me fat?" to "will this nourish me?" [Part 2 of 2]


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In the first blog of this series, I argue that a prerequisite to food freedom is working on changing the mindset that motivates your food choices.

When you see food as a source of calories that need to be burnt and, as a consequence, eat based on whether a food will make you fat or thin, it's expected that you're trapped in a cycle of guilt, shame, restricting and overeating.

You achieve food freedom when a different motivation informs your food choices: The question is no longer "will this make me fat?", but rather "will this nourish me?".

Nevertheless...

Educating people about food is a key piece in the puzzle of food freedom. Other approaches see nutrition education as a yet another diet in disguise.

While the journey towards freedom from food obsession is not a straight line, my personal experience and work with clients has taught me that nutrition education can become a tool to make wiser choices. T

his is only possible after women make progress on body acceptance and are able to transform their belief system around dieting and weight. Otherwise, the information and knowledge will be used to create more rules and control food.

(That's why, if you haven't read the first post of this two-part series, I suggest yo do now!)

With that in mind, nourishing can be defined as any food that contributes to your growth, strength, health, and helps you thrive. It's food that responds to your physical, mental and emotional needs.

We're all different and what works for me doesn't necessarily work for you, but there are four ideas that hold true for everyone. Use these to guide your food choices. They will help you make the necessary mental and behavioral shift to have a sane and relaxed relationship with food:

1. Think beyond the numbers

We love being told what to do. We love plans. We want numbers! We look for the right number on the scale. The appropriate number of grams of protein. The right number of "almonds". The perfect number of calories!

I encourage you to think beyond the numbers. Let go of the need to know exactly which foods to eat and how much. Instead, think about quality.

This is where learning how to read the ingredients section of anything you consume is key. The nutrition facts don't tell you whether the food is good quality or not. The ingredients will.

Generally, foods with long lists of ingredients or ingredients that you can't pronounce or picture in your head are foods that don't contribute to your growth nor support your health.

As Michael Pollan says it, "avoid food products containing ingredients that no ordinary human would keep in the pantry" (e.g. sodium sorbate, red # 40, ethoxylated diglycerides).


2. Aiming for quality is an investment. Not a cost.

Marc David, founder of the Institute for the Psychology of Eating, suggests "limiting the anti-nutrients in your diet", that is, poor-quality fats, poor-quality sugar, poor-quality white flour, poor-quality dairy and poor-quality meat.

Note how it's not about vegetarian, or paleo, or vegan, or keto. It's about quality. For various reasons that I won't discuss on this post, poor-quality foods are highly-processed and contain cheap ingredients. Anything that's mass produced requires cheap inputs in order to be profitable.

Take poor-quality fats like hydrogenated oils found in potato chips, corn chips, crackers, cookies, prepared foods, baked goods, etc. The oils used in these food items have been heated at high temperatures and stripped of nutrients and essential fats.

The same applies to poor-quality meat and dairy, which come from cows that are fed grains such as soy and corn (cows are meant to eat grass, not grains) for rapid weight-gain, for example.

Think of quality as an investment. Not a cost. Invest in food that's real, fresh, wholesome.

3. Don't demonize foods

We want to aim for high-quality, real foods, but this doesn't mean we will never have "cake" ever again. It's an aim. Not a rule. Remember how harmful the "rules" mindset can be.

The most helpful mindset is accepting the not-so-good foods are part of your diet. They are part of life! And that's fine! Don't pretend they aren't because that's precisely what triggers the overeating and other unwanted behaviors around food. This is the practical way of doing things.

4. Avoid the formulas

The obsession with the right formula hasn't taken us anywhere. It's only created guilt, shame, frustration and a vicious cycle of "eat-repent-repeat."

"The field of nutrition is frontier land", it's permanently changing and it's unlikely that there will ever be a unique, right way to eat. We've over complicated nutrition and got trapped in a race to figure out the perfect way to eat.

Ignore the noise. Good nutrition means sticking to the basics. It means eating mostly to real food that's wholesome and minimally processed. Don't get stuck in the dogmas and rules. Reconnect to food, aim for high quality, and forgive yourself when you can't.

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

Pasando del "¿esto me va a engordar?" a "¿esto me va a hacer sentir bien?"

[Parte 2 de 2]

En el primer blog de esta serie, argumento que es necesario transformar la mentalidad que motiva tus decisiones a la hora de comer si quieres tener una relación sana con la comida.

Cuando ves a la comida como una fuente de calorías que deben quemarse y, como consecuencia, decides qué comer dependiendo de si el alimento te engordará o ayudará a adelgazar, es apenas natural que estés atrapada en un ciclo de culpa, vergüenza, restricción y atracones.

Logras sanar tu relación con la comida cuando la motivación detrás de tus elecciones ya no es "¿esto me engordará?", sino más bien, "¿esto me hará sentir bien, me nutrirá?

Sin embargo...

Si bien el recorrido de sanar la relación con la comida no es una línea recta, mi experiencia personal y el trabajo con mis clientas me han enseñado que la educación nutricional puede convertirse en una herramienta para tomar decisiones más inteligentes.

Esto ocurre solo luego de que avanzamos en la aceptación de nuestro cuerpo y transformamos nuestras creencias sobre dieta y peso, de lo contrario, la información será usada para crear nuevas reglas y controlar la comida.

(Por eso, si no has leído el primer post de esta serie de dos partes, ¡sugiero que lo hagas ahora!)

Lo nutritivo puede definirse como cualquier alimento que contribuya a tu crecimiento, fuerza, salud y te ayude a prosperar. Es el alimento que responde a tus necesidades físicas, mentales y emocionales.

Todos somos diferentes y lo que me funciona a mí no necesariamente te funciona a ti, pero hay cuatro ideas que aplican a todos por igual. Utilízalas para guiar tus decisiones a la hora de comer. Te ayudarán a provocar el cambio mental y de comportamiento necesarios para tener una relación sana y relajada con la comida:

1. Piensa más allá de los números.

Nos encanta que nos digan qué hacer. Nos encantan los planes. ¡Queremos números! Buscamos el número correcto en la balanza. El número apropiado de gramos de proteína. El número correcto de "almendras".

Piensa más allá de los números. Suelta la necesidad de saber exactamente qué alimentos comer y en qué cantidades. En cambio, piensa en la calidad.

Aquí es donde aprender cómo leer la sección de ingredientes de cualquier cosa que consumas, es clave. La información nutricional no te dice si la comida es de buena calidad o no. Los ingredientes sí.

En general, los alimentos con largas listas de ingredientes o ingredientes que no puede pronunciar o visualizar en su cabeza son alimentos que no contribuyen a tu su salud o bienestar.

Como dice Michael Pollan, "evita los productos alimenticios que contengan ingredientes que ningún humano común mantendría en la despensa" (por ejemplo, sorbato de sodio, rojo # 40, diglicéridos etoxilados).

2. Pagar por calidad es una inversión. No es un costo.

Marc David, fundador del Instituto para la Psicología de la Alimentación, sugiere "limitar los antinutrientes en tu dieta", es decir, grasas de baja calidad, azúcar de mala calidad, harina blanca de baja calidad, productos lácteos de baja calidad y carne de mala calidad.

Ten en cuenta que no se trata de vegetariano, ni paleo, ni vegano, ni keto. Se trata de calidad. Por diversas razones que no discutiré en este post, los alimentos de baja calidad son altamente procesados ​​y contienen ingredientes baratos. Todo lo que se produce en masa requiere insumos baratos para ser rentable.

Toma como ejemplo las grasas hidrogenadas. Ellas se encuentran en las papas fritas, los chips de maíz, las galletas y demás alimentos horneados de paquete, etc. Los aceites utilizados en estos alimentos se han calentado a altas temperaturas y se han eliminado los nutrientes y las grasas esenciales.

Lo mismo aplica a la carne y los productos lácteos de mala calidad, que provienen de vacas alimentadas a base de granos como la soja y el maíz (las vacas están destinadas a comer pasto, no granos) para ganar peso rápidamente, por ejemplo.

Piensa calidad como una inversión. No es un costo. Invierte en comida que sea real, fresca y saludable.

3. No demonices la comida.

Sí, idealmente queremos comer comida de verdad y de calidad la mayor parte del tiempo, pero esto no significa que nunca volveremos a comer tortas o galletas o papas fritas.

Es un objetivo. No es una regla. Recuerda lo dañina que puede ser la mentalidad de las "reglas".

Permítete comer estos alimentos. Son parte de tu dieta. ¡Son parte de la vida! ¡Y eso está bien! No finjas que no lo son porque eso es precisamente lo que desencadena el atracón y otros comportamientos no deseados alrededor de la comida.

4. Evita las fórmulas.

La obsesión con la fórmula correcta no te ha llevado a ningún lado. Solo crea culpa, vergüenza, frustración y un círculo vicioso de "comer-arrepentirse-repetir".

El campo de la nutrición está cambiando permanentemente y es poco probable que alguna vez haya una forma única y correcta de comer. Hemos complicado la nutrición y nos hemos quedado atrapados en una carrera para descubrir la manera perfecta de comer.

Ignora el ruido. Una buena nutrición significa apegarse a lo básico. Significa comer principalmente comida de verdad que sea saludable y mínimamente procesada. No te quedes estancada en los dogmas y reglas.

Vuelve a conectarse a la comida, apúntale a la alta calidad y perdónate cuando no puedas.

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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