This is the right way to eat chocolate: Reflections of a compulsive eater


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A healthy, sane relationship with food is a puzzle with many pieces. One of them is pleasure. We tend to see the act of eating as a linear relationship between the energy we put in our bodies, and the energy we expend. Calories in, calories out! For too long, the experience of eating has been filtered by our desire to lose or maintain a specific number on the scale. The result: a boring relationship with food that eliminates any opportunity to feel pleasure.

Take chocolate as an example. When we have a complicated relationship with food (that is, when we overeat, restrict, diet, feel guilty and overeat again) chocolate is one of those forbidden, dangerous foods that we fear. We avoid it, buy low- calorie and fat versions of it, or eat an apple to distract our cravings. We want to feel "pleasure" and "be good" at the same time.

These "tricks" have three unintended consequences.

The first one is that it prevents us from discovering the real trigger behind our cravings (e.g. stress? sadness? boredom? loneliness? physical hunger? nutrient deficiency?). The diet mindset says cravings signal that something is wrong with us, when in reality it's our bodies' way to manifest it's natural wisdom (aka what helped our ancestors survive through time). If you reject and demonize cravings, how can you ever listen to them and understand what's behind them?

The second one is that it perpetuates the idea that a specific food is forbidden, in this case chocolate, and so our rebel brains desire it more than we would if we didn't set rules around these foods. "On any diet, you are always in a state of either compliance or rebellion. The more you comply, by sticking to the diet, the more it sets you up to rebel", says Gillian Riley, English author who writes about willpower. The result? We overeat and end up breaking the "rules"...once more, setting up the wheels of the vicious cycle.

Making an effort to avoid pleasure and follow rules, and fearing weight-gain because we eat forbidden foods creates a stress response in the body and increases the circulation of cortisol, which desensitizes to pleasure, which, at the same time, promotes overeating. Think about this: When you binge or overeat until numb, are you enjoying it? Is there pleasure involved? If you have a complicated relationship with food, the answer is no.

Eat chocolate. The real one. Feel pleasure.

Extensive research referenced by Marc David in The Slow Down Diet, indicates that "pleasure, metabolism and a naturally controlled appetite are interwoven to the core."

As counterintuitive as it may sound to you, one of the keys to achieving food freedom is allowing yourself to feel pleasure. Eat the full-fat version of that chocolate bar you love (I use chocolate as an example, but maybe for you is bread, or ice cream). Indulge. Make it special. Do it slowly. Breathe between bites. Stop when pleasure is gone. That's how you should eat chocolate.

When you experiment with these ideas, you'll discover that the cravings are less intense. You'll notice how you'll prefer higher quality chocolate. You'll see how overeating it won't be attractive anymore. You'll experience how you're more aware and have a better understanding of why you eat.

Sometimes the best medicine is breaking the rules and allowing yourself to feel pleasure. Because when you experience it, you don't crave it. You crave it because you've self-imposed the lack of it.

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

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Este es el modo correcto de comer chocolate: Reflexiones de una comedora compulsiva


Una relación sana con la comida es como un rompecabezas. Tiene muchas piezas que deben encajar para que tener sentido. Una de esas piezas es el placer. Tendemos a ver el acto de comer como una relación lineal entre la energía que ponemos en nuestros cuerpos y la energía que gastamos. ¡Calorías que entran, calorías que salen!

Durante demasiado tiempo, la experiencia de comer ha sido filtrada por nuestro deseo de perder o mantener un peso específico. El resultado: una relación aburrida con la comida que elimina cualquier oportunidad de sentir placer.

Tomemos el chocolate como ejemplo. Cuando tenemos una relación complicada con los alimentos (es decir, cuando comemos en exceso, restringimos, hacemos dieta, nos sentimos culpables y tenemos atracones), el chocolate es uno de esas cosas prohibidas y peligrosas que tememos. Lo evitamos, compramos versiones bajas en grasa, o nos comemos una manzana para distraer el antojo. Queremos sentir "placer" y "ser buenas" al mismo tiempo.

Estos "trucos" tienen tres consecuencias no deseadas.

La primera es que nos impiden descubrir el verdadero gatillo detrás de nuestros antojos (por ejemplo, estrés, tristeza, aburrimiento, soledad, hambre física, etc.).

La mentalidad de la dieta nos dice que nuestros antojos indican que no tenemos fuerza de voluntad o que simplemente algo anda mal con nosotras. En realidad, es la forma en que nuestros cuerpos manifiestan su sabiduría natural. Si rechazas y demonizas los antojos, ¿cómo puedes escucharlos y entender qué hay detrás de ellos?

La segunda consecuencia es que perpetúas la idea de que un alimento específico está prohibido (en este caso el chocolate), y por eso nuestros cerebros rebeldes lo desean más que si no pusiéramos límites alrededor del alimento.

"En cualquier dieta, siempre estás obedeciendo o rebelándote. Cuanto más cumplas las reglas, siguendo la dieta, más abonas el terreno para rebelarte [tener atracones]", dice Gillian Riley, autora inglesa que escribe sobre fuerza de voluntad. ¿El resultado? Comemos en exceso y terminamos rompiendo las "reglas"...una vez más, dándole vida al ciclo vicioso de restricción y atracones.

El esfuerzo por evitar placer y seguir las reglas, así como el temor por el aumento de peso crean una respuesta de estrés en el cuerpo y aumentan la circulación de cortisol en el cuerpo. Tu sensor de placer se apaga, y por eso debes comer más y más para satisfacerte.

Piensa en esto: cuando tienes un atracón o comes en exceso hasta que te adormeces, ¿lo estás disfrutando? ¿Hay placer involucrado? Si tienes una relación complicada con la comida, la respuesta es no.

Come chocolate. El de verdad. Siente placer.

Una amplia investigación a la que hace referenecia Marc David, author de The Slow Down Diet, indica que "el placer, el metabolismo y el apetito natural están entrelazados en su esencia".

Por contraintuitivo que pueda parecerte, una de las claves para lograr la una relación sana con la comida es permitirse sentir placer.

Cómete la versión real de esa barra de chocolate que tanto te gusta (yo uso el chocolate como ejemplo, pero tal vez para usted sea pan o helado). Dáte gusto. Hazlo especial. Hazlo despacio. Respira entre bocados. Detente cuando el placer se haya ido. Así es como debes comer chocolate.

Cuando experimentes con estas ideas, descubrirás que los antojos son menos intensos. Notarás cómo preferirás un chocolate de mayor calidad. Verás cómo comer en exceso ya no será atractivo. Verás cómo se siente estar más consciente y entenderás por qué comes.

A veces, la mejor medicina es romper las reglas y permitirte sentir placer. Porque cuando lo experimentas, no lo deseas con tanta fuerza. La razón por la que buscas placer, es porque te has autoimpuesto su ausencia.

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

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