Women don't want to be told what to do, except when it comes to food



In her latest book You Have the Right to Remain Fat, Virgie Tovar writes that "dieting is a survival technique, a way of attempting to feel control, a way of communicating to the culture that you understand what’s expected from you and are willing to act on those expectations obediently." Tovar is an author, activist and a leading expert and lecturer on fat discrimination and body image in the US.

If this sounds rough, controversial or simply "too much" for some of you, that in itself is a sign that you've normalized what you learned as a little girl: fat is bad and thin is good. Fat is unhealthy, thin isn't.


Normalizing means that we don't question; that we take rules for granted and refuse to contradict them even when we suspect they don't make sense. It means we restrict, obsess to control our food and we don't inquire why or who are we doing it for.

You've normalized being told what to eat when you keep track of your calorie intake on an app or an Excel spreadsheet. You're being told what to eat and obeying when you need to be on a formal diet to "eat healthy." You're being told what to eat when you're offered a sweet potato and all you see are 112 calories, 26g of carbs and 2g of protein. I could go on.

Do you like dieting?

"Women diet because they have to. Not because they want to", says Tovar. None of the women I work with enjoy dieting or obsessing about food. They want to feel sane again; they want their time back. Conforming and being told what to eat wouldn't be that bad if it didn't impact our emotions and mental state. That's the difference between normal eaters and someone who has a difficult relationship with food.

If your life isn't getting any happier or better as a result of controlling food, why not stopping?

Perfection doesn't exist

The answer is that it ain't easy to do. My believe is that you can work towards this freedom everyday, but there's not such thing as being entirely free from our diet-loving, body-correcting culture. I speak from my own experience.

I'm not proposing that we should all be like Tovar or other fat activists, but I do know that awareness of the diet culture and questioning it results in some sort of freedom from food obsession.

You can start small by kindly questioning your eating decisions, your workouts, the clothes you wear. Or take it further and follow the advice of Savala Trepczynski, Executive Director of UC Berkeley's Henderson Center for Social Justice, who says: "Stop dieting! Or otherwise divest from fat-oppressing aspects of our culture. The culture wants to destabilize you, rip away your dignity, and have you constantly hustling. But you can’t be in your professional power if you are constantly hustling for basic dignity!"

In the words of Lindy West, "you don’t have to do this perfectly". In the SELF Weight Issue, she wrote "if you need to maintain a certain body size in order to feel like yourself, do it with kindness and self-reflection. Fight to remember that you are living inside of a cruel, toxic system, and when you hate yourself for gaining five pounds it’s because a billion-dollar industry conditioned you to feel that way for profit. Do everything you can to break that cycle for the next generation."

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

Las mujeres no queremos que nos digan qué hacer...excepto cuando tiene que ver con lo que comemos


Las mujeres son rebeldes. Hoy, más que nunca, queremos que nuestras voces sean escuchadas, luchamos para redefinir nuestro papel en la sociedad, queremos oportunidades profesionales iguales a los hombres y valoramos nuestra individualidad y libertad de elección.

Cuando veo mujeres que han liderado avances en igualdad en todas las esferas de la sociedad en las que solíamos estar ausentes, me asombro de su poder, fuerza y ​​valor. No obstante, veo que hay un frente en donde, aún a las mujeres más empoderadas, todavía se nos dice qué hacer: es el frente de lo que comemos y cómo debemos vernos.

Para algunos mujeres, esto no es problemático a primera vista, excepto que hay millones de mujeres en el mundo para quienes esto es un obstáculo para ser felices y sentirse plenas. Hay millones de mujeres para quienes su autoestima e identidad están íntimamente conectadas con la relación con lo que comen y su cuerpo, y esto afecta su desempeño en el trabajo, la calidad de sus relaciones personales y su salud mental.

Hacer cualquier cosa para ajustarse al tipo de cuerpo o dieta ideales—como decirle no a una cena con amigos, gastar horas llevando la cuenta de las calorías o los macros, o tomando supresores del apetito con serios efectos secundarios—es un tema que hemos pasado por alto en nuestra lucha por la igualdad. Nos están diciendo qué comer y cómo vernos.

En su último libro, "Tienes derecho a permanecer gorda" (You Have the Right to Remain Fat), Virgie Tovar escribe que "la dieta es una técnica de supervivencia, una forma de intentar sentirse control, una forma de comunicar a la cultura que entiendes lo que se espera de ti y que estás dispuesta a actuar obedientemente". Tovar es una autora, activista, una experta destacada y conferencista en imagen corporal y discriminación contra los gordos en los Estados Unidos. Si esto suena duro, controvertido o simplemente "demasiado", eso en sí mismo es una señal de que has normalizado lo que aprendiste de niña: la gordura es mala y la delgadez es buena. La gordura no es saludable, la delgadez si lo es.

Normalizar significa que no cuestionamos; que damos por sentado las reglas y nos negamos a contradecirlas incluso cuando sospechamos que no tienen sentido. Significa que restringimos, nos obsesionamos por controlar lo que comemos y no nos preguntamos por qué o para quién lo hacemos.

Has normalizado que se te diga qué comer cuando haces seguimiento de tu consumo de calorías en una aplicación o en Excel. Te están diciendo qué comer (y obedeces) cuando necesitas estar en una dieta formal para "comer sano". Te están diciendo qué comer cuando te ofrecen papas y todo lo que ve son 112 calorías, 26 g de carbohidratos y 2 g de proteína. Podría seguir.

¿Te gusta hacer dieta?

"Las mujeres hacen dieta porque tienen que hacerlo. No porque quieren", dice Tovar. Ninguna de las mujeres con las que trabajo disfruta de hacer dieta o de obsesionarse con la comida. Quieren sentirse sanas otra vez; ellas quieren su tiempo de vuelta. Ajustarse a las reglas y a que se te diga qué comer no sería tan malo si no afectara tus emociones y tu salud mental. Esa es la diferencia entre quienes comen normalmente y alguien que tiene una relación complicada con la comida.

Si tu vida no es más feliz o mejor como resultado de controlar la comida, ¿por qué no paras?

La perfección no existe

La respuesta es que este no es fácil parar. Mi creencia es que puedes trabajar por esta libertad todos los días, pero no existe tal cosa como estar completamente libre de nuestra cultura que ama la dieta y corrige el cuerpo. Hablo desde mi propia experiencia.

No estoy proponiendo que todas seamos como Tovar u otros activistas de la aceptación de la gordura, pero sí sé que el conocimiento de la cultura de la dieta y su cuestionamiento resultan en la liberación de la obsesión por la comida.

Puedes empezar con algo pequeño, cuestionando sin juzgar tus decisiones a la hora de comer, el tipo de ejercicio que haces, la ropa que usas. O sigue los consejos de Savala Trepczynski, Directora Ejecutiva del Centro Henderson para la Justicia Social de la Universidad de Berkeley, quien dice: "¡Deja de hacer dieta! O, de lo contrario, deshazte de los aspectos opresores de nuestra cultura. La cultura desea desestabilizarte, robarte tu dignidad y tenerte luchando constantemente. ¡Pero no puedes ser profesionalmente poderosa si estás constantemente luchando por tu dignidad!"

En palabras de Lindy West, "no tienes que hacer esto perfectamente". En la edición especial sobre peso y gordura de la revista SELF, West escribió: "Si necesitas mantener un cierto tamaño corporal para sentirte como tú misma, hazlo con amabilidad y auto reflexión. Lucha por recordar que estás viviendo dentro de un sistema cruel y tóxico, y cuando te odias a ti misma por ganar cinco libras es porque una industria de miles de millones de dólares te condicionó a sentirte de esa manera pues ese es su negocio. Haz todo lo que puedas para romper ese ciclo para la próxima generación".

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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