My love hate story with my waist

Updated: Aug 13, 2019


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For some women it's their legs, their breasts or their nose. For me, it was my waist (or lack of). Early in life I learned that I didn't have a waist, that my torso was too chunky, and that I had a tendency to be fat. In a country like Colombia, where having a waist and a long torso are a symbol of femininity, these weren't good news.

I only wore loose clothes, feared bread and chocolate (even though I loved them), and wore a tight rubber band around my waist in the hope of shrinking my torso. I was around 10 years old.

I don't feel ashamed of sharing this story anymore. I now know I'm not the only one and that I'm not weird. Millions of women around the world feel defective everyday—regardless of their color, shape, body size, or education level.

Body dissatisfaction is pervasive. Negative feelings about our body shape and size determine the way we experience food, how we carry ourselves in the world and who we are as women. For some (women and men alike) this is a mild obsession, for others it could turn into an eating disorder. No matter how intense the dissatisfaction, being at war with your body makes life hard and sad.

There is only one solution.

The steps I took to get the waist I wanted

My body dissatisfaction dictated what I ate, what I wore, who I dated, my mood, or how much I exercised.

It took me 20 years to understand that my body dissatisfaction didn’t come from my chunky waist, but from my focused and stubborn efforts to change my body into what I thought it was supposed to look like. I wanted reality to match the ideas in my head.

Fighting the unchangeable

The most powerful mindset shift came from getting that I was fighting genetics and biology. The American poet Stephen Levine explained it perfectly when he said “hell is wanting to be somewhere different from where you are”.

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Today, my torso is still short and I’m 5,1. The difference is that my body shape and size no longer determine whether I’m satisfied with life or not.

I've accepted that this is the body I'll live in until I die. I choose to take care of it as best as I can, for me. Not for others.

Yes, there are things we can change. I don't necessarily believe it's wrong to want to change our body. But (a big but) before you try, you must answer how, why and, most importantly, can you?

Remember, suffering comes from the resistance to accept reality, not from reality itself.

What from your body are you refusing to accept today?

I like Linda Bacon’s words, “you have one body and despite how well you live life, it may never change. Can you afford to hate yourself for the rest of your life?”

Can you?

I figured it out and I want to help you do the same. Download my free guide with more steps on how to feel sane around food again here.

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

La historia de amor y odio con mi cintura

Para algunas mujeres son las piernas, los senos o la nariz. Para mí, fue mi cintura (o falta de). Al principio de la vida aprendí que no tenía cintura, que mi torso era demasiado grueso y que tenía tendencia a la gordura. En Colombia, tener cintura y un torso largo son un símbolo de la feminidad, así que enterarme de semejantes ideas complicaron mi niñez.

Solo me ponía ropa suelta, le tenía pánico al pan y al chocolate (pero me encantaban), y me ponía una banda de caucho apretada alrededor del torso con el fin de marcar mi cintura. Tenía 10 años.

Ya no me avergüenzo de compartir esta historia. Ahora sé que no soy la única y que no soy rara. Millones de mujeres en todo el mundo se sienten defectuosas todos los días, independientemente de su color, talla o nivel de educación.

La insatisfacción corporal es generalizada. Los sentimientos negativos sobre la forma y el tamaño de nuestro cuerpo determinan la forma en que experimentamos lo que comemos, cómo nos comportamos en el mundo y quiénes somos como mujeres.

Para algunas personas (mujeres y hombres por igual), esto es una obsesión leve, para otras puede convertirse en un trastorno alimenticio. No importa cuán intensa sea la insatisfacción, estar en guerra con tu cuerpo hace que la vida sea difícil y triste.

Sólo hay una solución.

Los pasos que tomé para conseguir la cintura que quería

El nivel de insatisfacción que sentía con mi cuerpo solía dictar lo que comía, la ropa que me ponía, con quién salía, mi estado de ánimo o cuánto ejercicio hacía.

Me tomó 20 años entender que la raíz de la insatisfacción corporal no era mi cintura, sino mis obstinados esfuerzos por cambiar mi cuerpo para que fuera compatible con el ideal que yo tenía en mi cabeza. Básicamente, yo quería que la realidad coincidiera con las ideas en mi mente.

Luchando contra lo que no se puede cambiar

El cambio de mentalidad más poderoso se dio cuando me di cuenta de que había pasado años luchando contra la genética y la biología. El poeta estadounidense Stephen Levine dijo: "el infierno es querer estar en un lugar diferente de donde estás".


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Hoy, mi torso aún es corto y mido 1.56. La diferencia es que la forma y el tamaño de mi cuerpo ya no determinan si estoy satisfecha con la vida o no.

He aceptado que este es el cuerpo en el que viviré hasta que me muera. Elijo cuidarlo lo mejor que pueda, por mí. No por los demás.

Sí, hay cosas que podemos cambiar. No creo que esté mal querer cambiar nuestro cuerpo. Pero (un gran pero) es clave que antes te preguntes, ¿qué vas a hacer para cambiar? ¿Por qué/quién quieres cambiar? Y, la más importante, ¿es posible?

Recuerda, el sufrimiento proviene de la resistencia a aceptar la realidad, no de la realidad misma.

¿Qué de tu cuerpo te niegas a aceptar hoy?

Me gustan las palabras de Linda Bacon en su libro Healthy at Every Size: "tienes un cuerpo y, a pesar de lo bien que lo vivas, es posible que nunca cambie. ¿Puedes permitirte odiarte por el resto de tu vida?"

¿Puedes?

Lo descubrí y quiero ayudarte a hacer lo mismo. Descarga mi guía gratuita en español con más pasos sobre cómo sentirse cuerda con la comida aquí.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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