Making peace with food made me redefine who I was

Updated: Jul 23, 2019


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I struggled with what I ate for 15 years. It took me that long to understand what I had to do if I wanted to feel less insane around food, and more at ease and relaxed. I finally learned that it was about welcoming the very eating pattern I so much resented, and staying with it. Today, I describe this process as learning how to build a different way of being, a new identity.

My mistake was stubbornly trying to control and tame my impulse to overeat. I resented and avoided it. As expected, I failed often and gave in to food—that’s the natural response to resistance.

I tried willpower and self-discipline, distracting myself when the urge to overeat aroused and chewing a lot of gum. When the avoidance tactics worked, I felt successful. I remember asking my now husband not to buy cereal or bread when we first moved in together, for example. I thought the way to control my compulsion was “sterilizing” my environment and removing “temptations”. That was me: A woman who loses control around food. That was my identity. Period. I couldn’t see myself being different.

Back then, I didn’t see that by controlling and avoiding, I was running away from valuable opportunities to transform the very habit or tendency I wanted to dominate. The issue with avoidance is that the craving eventually comes back. It’s like using a band aid on a serious wound.


The answer to how to stop eating out of control is in eating out of control itself. I first experienced this in 2012. I was heartbroken in a new city, and all I wanted was to shut down the blinds and go to the food. Instead, I paused for a few seconds and simply started crying (I call this the Miracle Pause). I stayed in the desire to overeat. I allowed myself to feel it in the body. I cried a lot. I didn’t try to control nor avoid it.

It was the first time I had not gone to the food to soothe emotional discomfort. I repeated this process many times after that. It got easier. With time, I realized it was possible to be different.

It was possible to be the woman who is heart-broken and cries. Not, the woman who is heart-broken, cries and binge-eats. I realized I always have a choice.

Without a doubt, building awareness was one of the most helpful actions that enabled me to experience the Miracle Pause and stay with the desire to overeat. Awareness allowed me to catch myself feeling the pain of a broken heart and see myself planning the perfect binge. Awareness helped me notice that I was perpetuating a specific way of being or identity every time I went to the food to deal with discomfort. I credit meditation for opening this door for me.

This dynamic can be applied to any behavior you want to transform. Next time that behavior arises, don’t resist it. Stay there and see how you can choose a different, wiser path. The key is in taking a different path and experiencing a new outcome, a new way of being. From then on, everything is easier.

Because awareness and meditation have been so powerful in my life and work with clients, I go deeper into these topics, as well as overeating and freedom of choice in my latest podcast episode with Meg Doll on the Unbreakable You podcast. Don’t miss it!

The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

Sanar mi relación con la comida me hizo repensara quién era

Peleé con la comida por 15 años. Me tomó mucho tiempo entender en dónde estaba la verdadera respuesta a cómo lograr sentirme relajada y tranquila alrededor de la comida. Tras un largo proceso de ensayo y error, aprendí que se trataba de darle la bienvenida a mi hábito de atracarme y, contrario a lo que venía haciendo, quedarme ahí un rato, sintiendo. No resistirlo. Hoy en día, veo esto como el proceso de construir otro modo de ser, una nueva identidad.

Mi mayor error y la razón por la que no avanzaba en hacer las paces con la comida, fue mi terquedad en tratar de controlar y domesticar mi compulsión por comer en exceso. ¡Odiaba que no pudiera controlar lo que comía! ¡Odiaba que no podía parar! Como era de esperarse, cualquier esfuerzo por dominar la compulsión terminaba en otro atracón peor que el anterior.

Intenté tener más fuerza de voluntad y autodisciplina, distraerme cuando sentía ganas de comer lo que consideraba prohibido, y masticar chicle o tomar mucho té. Cuando estas tácticas de escape funcionaban, me sentía exitosa. Recuerdo que cuando mi esposo y yo nos mudamos juntos, le pedí que no comprara cereal o pan, por ejemplo. Pensé que la forma de controlar mi compulsión era "esterilizando" mi entorno y eliminando "tentaciones". Eso era yo: una mujer que perdía el control alrededor de la comida. Punto. Esa era mi identidad. No podía verme siendo diferente.

En ese entonces, no veía que controlando y evitando, estaba eliminando valiosas oportunidades para transformar el hábito o la tendencia que quería dominar. El problema con la evitación es que el deseo de atracarse eventualmente regresa. Es como usar una curita en una herida grave.

La respuesta a cómo dejar de comer fuera de control la encuentras precisamente cuando sientes el deseo de comer fuera de control. Experimenté esto por primera vez en 2012. Acababa de llegar a una ciudad nueva y tenía el corazón roto. Lo único que quería era bajar las persianas y atracarme. En lugar de eso, me detuve por unos segundos y simplemente empecé a llorar (a esto llamo la Pausa Milagrosa).

Me quedé con el deseo de comer en exceso. Me permití sentirlo en el cuerpo. Lloré mucho. No intenté controlarlo, ni evitarlo. Era la primera vez que no había ido a la comida para calmar el malestar emocional. Repetí este proceso muchas veces después de eso. Se hizo más fácil. Con el tiempo, me di cuenta de que era posible ser diferente.

Era posible ser la mujer que tiene el corazón roto y llora. No, la mujer que tiene el corazón roto, llora y come de forma compulsiva. Me di cuenta de que siempre tengo una opción.


Sin lugar a dudas, la capacidad de estar presente y agudizar mi consciencia fueron las acciones más útiles que hicieron más fácil experimentar la Pausa Milagrosa y tener los cojones para quedarme con el deseo de comer en exceso y no salir corriendo.

En 2012, tener mayor consciencia de mi comportamiento y mis pensamientos me permitieron sentir el dolor de un corazón roto y atraparme planeando el atracón perfecto. Estar más presente y conectada con mi cuerpo, me ayudó a ver que estaba perpetuando una forma específica de ser o identidad cada vez que iba a la comida para lidiar con emociones incómodas. Le doy crédito a la meditación por abrirme esta puerta.

Esta dinámica se puede aplicar a cualquier comportamiento que desees transformar. La próxima vez que surja ese comportamiento, no lo resistas. Permanece allí y ve cómo puedes elegir un camino diferente, uno que te beneficie. La clave está en lograr tomar un rumbo diferente y experimentar un nuevo modo de ser. De ahí en adelante, todo es más fácil.

Estuve en The Unbreakable You podcast con Meg Doll. ¡No te lo pierdas! Profundizo en temas como consciencia plena, meditación, atracones, libertad de elección, alimentación intuitiva, entre otros. Oyelo acá.

La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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