How to exist beyond food and your job?

Updated: Aug 19, 2019


[Versión en español al final de la página]

Earlier this year, Anthony Beck wrote for The Atlantic on workism, defined as “the belief that work is not only necessary to economic production, but also the centerpiece of one’s identity and life’s purpose.” Workism is particularly prevalent among women. I can validate it. For the women I coach, their identity and idea of realization and success are intimately tied to how fulfilling their job is and their professional accomplishments. In women who have a complicated relationship with food and their bodies, workism is intricately linked with foodism and healthism.

These women’s identities and self-worth are not only defined by their professional success but also their weight and how healthy they eat. The sense of achievement in these areas provides safety and certainty. They do satisfy basic human needs, but only in the short-term. My clients want to be that woman that everyone recognizes for their professional success, discipline to work out every day, and extreme willpower to eat perfectly healthy. It’s hard for them to not pursue being that woman. I don’t blame them. We’re all told we should.

[E N R O L L I N T H E F O O D S A N I T Y P R O G R A M N O W]

*early bird through 10/22*

There’s nothing wrong with enjoying one’s job, eating well and wanting to be strong.

But when these things are our main sources of self-worth and meaning, we’re in trouble:

Mainly because they have a changing nature, are based on comparison with others, and we tend to have a strong emotional attachment to the outcomes.

Basically, a recipe for anxiety and disappointment!

Where to start?

My clients come to me because they want to stop fighting food and their bodies.

They expect meal plans and instructions on portion control.

Soon they discover that their complicated relationship with food is actually an opportunity to reflect on who they are beyond work, a number on the scale, or how clean they ate over the weekend.

Very often—if not always—the answer to making peace with food and weight is in redefining their identity, learning what brings them pleasure and joy, and identifying and living aligned with their values.

So, no. I don’t tell my clients to stop eating sugar or work out every day.

Instead, I ask them...

  • What are your values?

  • Are you allocating your time in a way that’s aligned with those things you care about?

  • What do you do for fun?

  • How often do you do those things?

  • How do you take care of yourself?

  • What activities have you been putting off? Hiking? An art class? A museum?

When they start answering these questions, it’s easier to find purpose. It’s easier to be beyond the job promotion, perfect eating and a number on the scale.

The inevitable result is that their lives start filling up with things they don't need to control.

Things where the outcome is just an outcome, and perfection isn't expected.

And that's how they start making peace with food.

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The information provided in or through this Website is for educational and informational purposes only and solely as a self-help tool for your own use.

¿Cómo existir más allá de lo que comes y tu trabajo?

A principios de este año, Anthony Beck escribió para The Atlantic sobre lo que voy a traducir como “trabajismo” (de workism en inglés), definido como "la creencia de que el trabajo no solo es necesario para la producción económica, sino también una pieza central de la identidad y el propósito de la vida". Hoy en día, el trabajismo es particularmente frecuente entre las mujeres. Puedo validarlo. Para mis clientas, su identidad e idea de realización personal y éxito están íntimamente ligadas a sus logros profesionales y el sentido de propósito que encuentran en sus trabajos. Cuando las mujeres además tienen una relación complicada con la comida y sus cuerpos, sus identidades y sentido no solo están definidos por el trabajo, sino también por su peso y qué tan saludable comen. La sensación de que se están logrando metas en estas áreas proporciona seguridad y certeza. Estas mujeres satisfacen necesidades humanas básicas, pero solo en el corto plazo. Mis clientas quieren ser la mujer que todos reconocen por su éxito profesional, la disciplina para hacer ejercicio todos los días y la fuerza de voluntad extrema para comer perfectamente saludable.

Es difícil para ellas no intentar ser esa mujer. No las culpo. A todas nos han dicho que así debe ser.

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No hay nada de malo en querer un buen trabajo, comer bien y hacer ejercicio.

Pero cuando estas cosas son nuestras principales fuentes de autoestima y significado, estamos en problemas: Principalmente porque tienen una naturaleza cambiante, se basan en la comparación con los demás y tendemos a tener un fuerte apego emocional con los resultados. Básicamente, ¡una receta para la ansiedad y la decepción! ¿Por dónde empezar? Mis clientas acuden a mí porque quieren dejar de pelear con la comida y sus cuerpos. Esperan planes de comida e instrucciones sobre control de porciones. Pronto descubren que su complicada relación con la comida es en realidad una oportunidad para reflexionar sobre quiénes son más allá del trabajo, un número en la báscula o qué tan bien comieron durante el fin de semana. Muy a menudo, si no siempre, mis clientas encuentran la respuesta para hacer las paces con la comida y el peso cuando redefinen su identidad, re-aprenden en dónde encuentran placer y gozo, y empiezan a vivir acorde con sus valores. Entonces, no. No les digo a mis clientas que dejen de comer azúcar o que hagan ejercicio todos los días. En cambio, les pregunto…

  • ¿Cuáles son tus valores?

  • ¿Está distribuyendo tu tiempo de una manera que esté alineada con las cosas que más te importan?

  • ¿Qué haces para divertirte?

  • ¿Con qué frecuencia haces esas cosas?

  • ¿Cómo te cuidas?

  • ¿Qué actividades has estado posponiendo?¿Una clase de arte? ¿Ir a un museo?

Cuando comienzan a responder estas preguntas, empiezan a encontrar un propósito.

Es más fácil ser y existir más allá de la promoción en el trabajo, la alimentación perfecta y un número en la báscula. El resultado inevitable es que sus vidas comienzan a llenarse con cosas que no necesitan controlar.

Cosas donde el resultado es solo un resultado, y la imperfección es permitida. Y así es como empiezan a hacer las paces con la comida.

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La información proporcionada en este post y a través de este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y solo es una herramienta de autoayuda para tu propio uso.

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