Learning to eat is like riding a bike

Updated: Apr 21


[Versión en español al final de la página]

I tell my clients they have permission to eat what they want and that it’s okay if they overeat.

Their expression of relief is quickly followed by, “But if I allow myself to eat everything I want, I won’t stop! And I’ll gain 30 pounds!” These women don’t trust themselves around food so they keep track of their calories, portion size or carb intake. In rules, they see a way to tame their cravings, to feel in control. But trying to control what they eat is—paradoxically—what leads them to overeat in the first place. Study after study shows that obsessive thinking about food and overeating are psychological effects of deprivation. The women I work with learn that what they need is to re-learn how to eat and build self-trust; not more control. This means becoming attuned with their hunger and fullness cues, and aware of pleasure and satisfaction. How?

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Re-learning to eat when you have spent decades dieting or trying to “eat clean” is like learning to ride a bike: you must be willing to fall, scratch your knees and cry. It’s also necessary to get on the bike and start pedaling, trusting that you’ll be okay if you fall. First, give yourself permission to eat what you want. But (and this is a huge BUT), this time the answer on when to start and stop eating is found in the body. This time, the compass is not that book about ketosis or a detox juice list. Instead, you ask… Am I hungry? What do I want to eat? Am I really choosing? How do I want to feel after I eat? What would serve me better mentally and physically? When I eat, do I like how the food tastes? Am I enjoying it? Am I satisfied? Am I full? How do I feel after the meal? Do I like how I feel? Is there anything I can change? Like the first time you rode a bike, the process of learning to eat begins very intentionally, with hyper-awareness of every step. You must eat with the intention to check-in and stay aware. With practice, you re-learn to eat.

It doesn’t mean that you won’t ever fall again (aka overeat). You will, but you will also have acquired the skills to know how to respond and get up.

How do you measure progress? Easy: You won't feel deprived when you choose not to eat something—even though you feel a desire for it.  Give it a try. Give yourself permission.

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Aprender a comer es como montar en bicicleta


Les digo a mis clientas que tienen permiso incondicional de comer lo que quieran y que está bien si tienen atracones. La expresión de alivio en sus caras es seguida por, “¡Pero si me permito comer todo lo que quiero, no podré parar! ¡Y me subiré 30 kilos!” Estas mujeres no confían en sí mismas alrededor de la comida, entonces llevan un record de sus calorías, el tamaño de sus porciones o los gramos de carbohidratos. Pero intentar controlar lo que comen es—paradójicamente—lo que las lleva a comer en exceso en primer lugar. Estudio tras estudio muestra que pensar obsesivamene en comida y comer en exceso son efectos psicológicos de la privación. Poco a poco, mis clientas aprehenden (si, con H intermedia), que lo que necesitan es re-aprender a comer y ganar confianza en sí mismas; no más control. Esto significa estar en sintonía con sus señales de hambre y saciedad, y hacerse amigas del placer y la satisfacción.


¿Cómo?

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Aprender a comer cuando uno ha pasado décadas siguiendo reglas y dietas, es como aprender a montar en bicicleta: debemos estar dispuestas a caernos, rasparnos y llorar. Es necesario, además, montarse en la bicicleta y echar a andar, así no sepamos en dónde vamos a caer. Primero, te das permiso de comer lo que quieres. Pero (y este es un GRAN PERO), esta vez la respuesta a cuándo empezar y parar de comer se encuentra en el cuerpo. Esta vez, el compás no es el libro sobre ketosis o la lista de jugos del detox. En cambio, te preguntas… ¿Tengo hambre? ¿De qué tengo ganas? ¿Qué elijo comer? ¿De verdad estoy eligiendo? Al comer, ¿me gusta como sabe la comida? ¿La estoy disfrutando? ¿Estoy saciada? ¿Cómo me siento luego de la comida? ¿Me gusta cómo me siento? ¿No me gusta? ¿Hay algo que pueda adaptar? Igual que la primera vez que te montaste en una bicicleta, el proceso de aprender a comer empieza muy intencional, con hiperconsciencia de cada paso. Debes comer con la intención de estar presente. Con la práctica, re-aprendes a comer. No quiere decir que no te vuelvas a “caer” (es decir, atracarte). Seguro que pasará, pero sabrás cómo responder y levantarte de nuevo. ¿Cómo determinar si hay progreso? Fácil: no te sentirás privada cuando elijas no comer algo, aunque tengas ganas de hacerlo. Inténtalo. Date permiso.

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