My top 2020 intention

Updated: Jan 10

[Baja hasta el final para leer la versión en español]


I don’t struggle with food anymore.

I don't binge eat; worrying about my weight no longer drains my emotional and mental energy.

I have whatever I choose to eat—including pizza, ice cream or kale—and I stop when I’m full.

When I eat beyond fullness, I move on with my life. I don't stay stuck.

I now know that being healthy does not mean eating perfectly.

Food ceased to be my way to escape pain, loneliness, anger, anxiety or frustration, but my life is not free from these uncomfortable emotions. After all, strong emotions are part of our contract with life, as PhD in psychology Susan David says.

I learned that food is a poor antidote to cope with strong emotions. It didn’t make me feel any better.

What worked? Inquiry. I tried to understand what I was feeling, and why.

If we don't inquire about why we feel guilty about that second slice of pizza; why we are angry when our partner does not answer our call; or why we are anxious about setting boundaries at work, these circumstances will continue to unleash not-so-wise reactions in ourselves.

Buddha referred to the two darts of suffering to illustrate this idea. The first dart that hits us is the experience itself. The second dart—the one that hurts and gives rise to strong emotions—is the stories we create and believe about the experience.

We must dig and inquire to change the mental maps that determine our habits and behaviors.

We’re either trying to pro-actively understand our emotions, or passively accepting the (often negative) stories those emotions evoke.

Inquiry is the first step towards the change we want to create in any area of our lives. Without it, we cannot be free from our habitual reactiveness.

My intention in 2020 (I don't like resolutions), is to continue practicing inquiry, to stay with the emotions for a brief time, and question the stories.

In 2020, do you want to overcome the stories that trigger your fight with food?

I help women get to the root of their issues with food in my 8-week group Food Sanity Program as well as individual coaching. I teach women the daily practical tools they need to understand their behaviors, and to find gusto in eating again.

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*In English & español; in the US or Latin America. **Only in English; for women based in Washington D.C.

Mi intención de 2020


Mi problema ya no es la comida. No tengo atracones y mi peso no me roba energía mental y emocional. Como lo que decido comer—eso incluye pan, helado y brócoli—y generalmente paro cuando mi cuerpo me lo indica. Cuando como de más, no me quedo atascada y sigo con mi vida. Ahora sé que ser saludable no es comer perfecto. La vida así es más plena. Aunque la comida dejó de ser mi modo por excelencia para escapar del dolor, la soledad, la rabia, la ansiedad o la frustración, mi vida no está libre de estas emociones incómodas. Al fin y al cabo, las emociones fuertes son nuestro contrato con la vida, como dice Susan David, PhD en psicología. Mi proceso con la comida me enseñó que el modo de lidiar con emociones fuertes es la indagación, no el escape. Si no indagamos por qué sentimos culpa al no comer perfecto; por qué nos da rabia cuando nuestra pareja no responde una llamada; o por qué nos da ansiedad sentar límites en el trabajo, es difícil que estas circunstancias dejen de desatar reacciones poco acertadas en nosotros. Buda se refería a los dos dardos del sufrimiento para ilustrar esta idea. El primer dardo que nos atraviesa es la experiencia en sí. El segundo dardo, el que duele y da pie a emociones fuertes, son las historias que creamos y creemos sobre la experiencia. Lo que me causaba dolor no era la forma de mi cuerpo, sino la historia que me creía sobre lo que mi tronco corto decía sobre mi feminidad. Lo que me causaba culpa no era comer pan, sino lo que eso decía de mi carácter. Sin escarbar e indagar no podemos cambiar los mapas mentales que determinan nuestro actuar.

O indagamos proactivamente, o seguimos reaccionando en automático a nuestros pensamientos.

Sin duda, indagar es el primer paso para el cambio que queremos en cualquier área de nuestras vidas. La indagación no es una habilidad que se tiene o no. Es algo que se practica. Como todo lo que se practica consistentemente, la indagación eventualmente se vuelve automática. El resultado es que no serás víctima de tus emociones. Te liberarás de la reactividad. Mi intención de 2020 (no me gustan las resoluciones), es seguir practicando la indagación de mis emociones fuertes; quedarme con ellas por unos segundos y cuestionar las historias. En 2020, ¿Quieres aprender a indagar y reemplazar las historias que causan tu pelea con la comida? He hecho este trabajo con muchas mujeres que han llegado a la raíz de su pelea con la comida y ahora sienten gusto en lugar de culpa. Toma ventaja del descuento de fin de año. Usa el código “foodsanity2020” al pagar para recibir 20% de descuento en los paquetes* de 8 y 12 sesiones individuales. Usa el código “foodsanity2020” al registrarte para el Food Sanity Program** que empieza el 10 de marzo de 2020 y recibe 20% de descuento. 

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*En inglés y español. En Estados Unidos y América Latina. Los precios están en dólares. Si estás en América Latina, envía un correo a info@livewellway.com. **Disponible solo en inglés para mujeres basadas en Washington D.C.

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